Presentación de Uxue Juárez en Pamplona de Mis padres: Romeo y Julieta

Por Uxue Juárez

19 de Diciembre. Presentación de Mis padres: Romeo y Julieta, Librería Walden. Pamplona.

En O estado salvaxe. Espanha 1939, una performance que surgió a partir del poemario Mis padres: Romeo y Julieta, Pablo Fidalgo Lareo dice algo que considero representativo de su quehacer poético: “ Vengo de un país sin memoria, y por tanto, sin historia. La tarea de quien escribe hoy en España es deshacer la ficción de la historia que nos han contado. una generación de gente progresista fue asesinada o condenada al exilio en el año 39. Acabada la dictadura, no sólo no se reparó la herida, sino que la transición se encargó de hacer olvidar. La represión fue brutal, y dura hasta hoy. Intento rehacer y reescribir la historia de los perdedores y de las víctimas de la transición partiendo de mi historia familiar, y analizar las consecuencias de ese silencio y ese miedo. Lucho para que este lugar que siento tan propio, el sur de Europa (el origen de Europa), no desaparezca en medio de esta tercera guerra mundial.”

Pablo Fidalgo Lareo (Vigo, 1984) ha publicado tres poemarios. El primero, La educación física (Pre-Textos, 2010), fue elegido por El Cultural como uno de los cinco mejores libros de poesía publicados en 2010 en España. En 2012 gana el Premio Injuve de poesía por su segundo libro La retirada. Año en el que también publica el libro de artista El tiempo de las tragedias absurdas (Fundación Cuña-Casasbellas, 2012). Sus textos han sido recogidos en varias antologías, y han sido traducidos al portugués, al francés, al polaco, al inglés y al persa. Mis padres: Romeo y Julieta, publicado este año también en Pre-Textos, es su tercer libro de poemas y es de éste último del que Pablo nos va a hablar hoy aquí en Walden. Pero antes, por si alguien no ha leído todavía sus libros, quería introducir brevemente su poesía. Cuando uno lee el conjunto La educación física, La retirada y Mis padres: Romeo y Julieta, se da cuenta de que los tres poemarios forman en realidad un extenso poema que gira y se reescribe a sí mismo. Las fronteras entre teatro y poesía se disuelven para dar paso a una poesía coral en la que el turno de palabra lo toman la voz poética central, el padre, la madre o, por ejemplo, el abuelo. Parece que incluso la habitación o la casa en la que se desarrollan los hechos toman también la palabra. En este aspecto, el hecho en sí, un suceso puntual que comienza en una habitación en la que se encuentran sus padres, se analiza en cada poemario de un modo distinto y sirve como punto de partida para una voz poética que muta conforme el tiempo avanza. Pablo vuelve a la infancia, a la relación de sus padres, a la educación recibida, a todo aquello que les sucedió a sus progenitores cuando él nació y todo lo que continuó pasándoles después, algo que él se vio forzado a interpretar a una edad muy temprana. El deseo, lo silenciado, la herencia que nos dejan la incomunicación, la ausencia, la espera, lo amado, la enfermedad, el abandono, las verdades a medias, la ruptura, la grieta y la luz, se reescriben y forman los pilares de un lugar que no cesa de reinventarse. Estamos así ante una especie de memoria poética ficcionada. Y, al tratarse de una ficción, el poeta crea. Es como si, en lugar de matar al padre tal y como ha ocurrido hasta ahora en diferentes movimientos artísticos, Pablo Fidalgo creara la figura del padre, creara el recuerdo, la infancia, la posibilidad. Así, en lugar de resignarse al silencio, destroza el lenguaje y reinventa la realidad, propone una nueva versión de los hechos. De este modo, la poesía se convierte en algo subversivo, porque el compromiso de Pablo se basa en hacerse cargo de la herida y de reescribirla. El lenguaje es claro, como un dardo, y nos lleva de lo íntimo a lo colectivo, ya que de manera paralela al relato de una cicatriz íntima, se nos habla de la cicatriz de un país entero asolado por el silencio y la ruptura, la división, que conllevan las verdades a medias. Explicándose a sí mismo, PFL explica el estado de ruinas actual en el que nos hallamos. Cito:

Mis padres se equivocan cuando piensan

que sólo existe un problema familiar

cuando todo un mundo está destruyéndose.

Y Pablo reniega, no se conforma:

Mi oficio es decir con claridad:

reniego de mí mismo y de todo lo que me rodea.

Yo sí reniego de mis orígenes.

Yo sí reniego de la pobreza.

Estamos ante el poema-lucha, el poema que construye y ofrece nuevas propuestas, ¿por qué quedarnos sólo con una de ellas si en el territorio de la página en blanco podemos experimentar diferentes opciones, formar una nueva comunidad mediante la palabra, reconstruir la memoria colectiva? Por eso, al igual que explica Arnaldo Antunes al referirse a su propia obra, la poesía de Fidalgo no relata un acontecimiento, sino que ella misma es el acontecimiento.

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