Dos poemas inéditos

PACIENCIAS

Yo alquilé un cuarto en el barrio de Santos
para pasar el invierno más frío de mi vida.
La mujer de la casa solo hacía paciencias.
Santos era la tierra de la infancia.
Meninos do rio. La casa está en el mar.
El tren es una máquina de un mundo superior
que arrasa con todo lo que fui.

Amo las piedras de la calle, cómo se resbala con la lluvia,
cómo la ciudad fue hecha sin pensar en nadie.
En el 25 de abril alguien dio a un soldado la orden de disparar
pero él no lo hizo y evitó una guerra.
Amo el águila del Benfica
dando la vuelta al estadio antes de cada partido.

¿Cómo decirlo? Nada me une a esta orilla.
Si aquí veo sólo un poco de odio
me iré a la otra orilla y empezaré otra vez.
Si alguna vez hago un amigo
le hablaré de cómo es mi tierra natal
para asustarlo y mantenerlo lejos.
Con el tiempo aprendí que un poco de odio
es el inicio de todo el odio.

Esto es Lisboa. Me preguntan por qué vine aquí
y eso es ir demasiado lejos.
Si quieres saber por qué vine
deja que se te vea con los que no tienen nada.
Entra en el juego de perder todo como yo lo hice.
Esto es Lisboa: la ciudad en la que he de escribir
el libro alucinado que siempre quise escribir.

Sé que esta es la única orilla
por eso trato de mirar el río sin pensar
que mi presencia aquí es una venganza.
Creo que lo que amo es la doble vida
que todos tuvieron en África y en Portugal.
También a mí se me acabó.

¿Recuerdas el tiempo del primer escándalo
cuando parecía imposible que hubiera otro y otro?
Alguien dijo vergüenza sólo para hacer cosas malas.
Esto no es una parte de mi vida, vine a quedarme.
¿Tú ves salir palabras del río, las ves golpearse
contra las aguas del mar?

Yo habito un lugar del margen
donde puedes beber cuanto quieras
sin que nadie diga nada.
¿Tú qué sientes cuando me ves navegar
en este río innavegable?

 

PACIÊNCIAS

Aluguei um quarto no bairro de Santos
para passar o Inverno mais frio da minha vida.
A dona da casa só fazia paciências.
Santos era a terra da infância.
Meninos do rio. A casa está no mar.
O comboio é uma máquina de um mundo superior
que arrasa tudo o que fui.

Amo as pedras da calçada, como se escorrega com a chuva,
como a cidade foi feita sem pensar em ninguém.
No 25 de Abril alguém deu a um soldado ordem para disparar
mas ele não o fez e evitou uma guerra.
Amo a águia do Benfica
dando a volta ao estádio antes de cada partida.

Como dizê-lo? Nada me une a esta margem.
Se vir aqui nem que seja um pouco de ódio
irei para a outra margem e começarei de novo.
Se alguma vez fizer um amigo
contar-lhe-ei como é a minha terra natal
para o assustar e o manter longe.
Com o tempo aprendi que um pouco de ódio
é o início de todo o ódio.

Isto é Lisboa. Perguntam-me por que vim para aqui
e isso já é ir demasiado longe.
Se queres saber por que vim
deixa-te ser visto com os que não têm nada.
Entra no jogo de perder tudo como eu o fiz.
Isto é Lisboa: a cidade em que hei-de escrever
o livro alucinado que sempre quis escrever.

Sei que esta é a única margem
por isso tento olhar o rio sem pensar
que a minha presença aqui é uma vingança.
Creio que o que amo é a vida dupla
que todos tiveram em África e em Portugal.
Também para mim terminou.

Lembras-te do tempo do primeiro escândalo
quando parecia impossível que houvesse outro e outro?
Alguém disse vergonha só para fazer coisas más.
Isto não é uma parte da minha vida, vim para ficar.
Tu vês as palavras a saírem do rio, a lutarem
contra as águas do mar?

Eu habito num lugar da costa
onde podes beber quanto quiseres
sem que ninguém diga nada.
O que sentes tu quando me vês navegar
neste rio inavegável?

Traducción Manuel de Freitas

 

 

FABRICO PRÓPRIO

Año 2012. Llegar a Lisboa, pedir un trabajo, inventarlo.
Tú explicas ahora mi vida distinta a las otras
diciendo que creo merecerlo todo
hecho con los trozos de tantos cuerpos,
hecho a mí mismo.
Lo que necesito y lo que amo se hace en un instante.
Qué difícil explicar esto.

Yo estaba en aquel cuarto en Lisboa diciendo
No puedo amar a quien no tiene fe
Tú preguntabas ¿qué significa eso?
Yo decía, ¿por qué no haces lo posible por tener fe
por creer en algo que no ves, por nadar en el río?
Si no obedezco a dios contra los hombres,
si no peleo mi cuerpo con más violencia,
me iré volviendo invisible
¿Tú amarás esa invisibilidad?
Ahora sé distinguir entre los que ven la cara del otro
y los que ven la proyección de sí mismos.
Alguien dijo Yo seré el primero en hacerte daño
para que entiendas que esta ciudad también es real.

Recordé nuestra primera casa de alquiler,
recordé la cocina cerrada por culpa de una rata.
Noches de lluvia, dormimos juntos
una y otra vez, los coches aparcan en los dos lados de la calle.
A veces el camión de la basura no puede pasar.
Entonces, hay que llamar a la grúa.
A veces, es tu coche el que interrumpe al camión.
Te vistes rápido y cambias el coche de lugar
¿Qué hora es?
¿Cuántos camiones de la basura me despertarán todavía?
¿Y no es la basura el hilo de mi vida?
¿Qué es lo que une ese ruido insoportable que viene de la cocina
y ese ruido que me despierta cada noche desde la calle?

Aprendí que hay seres que viven protegiéndose:
la frontera entre su casa y la calle
es como la frontera entre la vida y la muerte,
entre mirar y ser mirado.
Para mí es todo el mismo espacio.
Soy un extranjero, alguien a quien acosar en silencio.
Pienso que si ellos me ven como una frontera
quién soy yo para negarme.
Si a ti te sirve, yo me abro o me cierro
cada vez un poco más.

Dije ese tiempo es para mí, no lo fue.
Ese tiempo es para nosotros, no lo fue.
Un día es un día, no lo fue.
No es cierto que la ciudad nos recibiese bien.
Sucede que me juzgan y dicen
Con lo que has hecho deberías dar más, explicar más,
no medir nada.
No explico a nadie dónde vivo,
lo que hago aquí o allí, en qué viajo, para qué,
qué es lo que se celebra hoy.

El primer olor del mar fue la gasolina, la navegación.
Yo también salí de un agujero
que se hizo a sí mismo.
Lisboa es un agujero, una falta de memoria
que por primera vez tiene sentido.
Pasé mi infancia pensando en la polilla
que se come el mueble, la ropa, el techo.
Una noche me la trago y empieza
a devorarme por dentro, ¿Nos falta algún miedo?
¿Cuántas ideas distintas sobre la reparación
hay en el mundo en este momento?
Es posible que conquistase la ciudad muy deprisa,
por eso ahora salto al vacío.

Desde que nos conocimos nada cambió.
Yo alquilé un cuarto en el que prometían
que se hacía oscuridad completa, y no era verdad.
La luz entra, también el tiempo.
¿Cómo definir la oscuridad que necesito?
¿De qué serviría alquilar otro lugar, quejarse,
sentir menos luz, de qué serviría si son mis ojos,
si nadie puede ver en su lugar?
¿De qué serviría reconocer que me equivoqué
al no buscar más?
Durante mi juventud ellos me enseñaron
a darle la vuelta a todo
¿Pero quién puede conquistar su vida
sin darle la vuelta a todo?
Una noche a la semana decidí no dormir
para recordar los viejos tiempos
en que no dormíamos jamás.
No será fácil encontrar a seres como nosotros
tan absurdos, tan faltos de razones, tan vestidos.
Toda una vida dedicada a decir lo que no fue.

Esta ciudad está lejos de mí
pero esa no es razón para dejarla.
Las casas de Lisboa están huecas por dentro
igual que yo, como palacios,
estar en su interior es como estar en la calle
esquivando caídas.
Si te caes en esos agujeros nadie te levanta
ni vuelve a preguntar por ti.
Llegué a la ciudad sin conocer a nadie
y sigo sin conocer a nadie.
Ahora que todos tienen amigos hasta en el infierno
yo he gastado mi tiempo en aprender a caminar
al borde de ese agujero.
Siempre hablamos, con o sin red,
red de seres que saben el riesgo que asumes
y pueden al mismo tiempo fascinarse y salvarse.
Esos que están ahí no entienden
lo que es nacer en el último piso de una casa antigua
lo que es nacer en lo alto de un agujero.

Ya no necesito decir a nadie Tengo mi parte oscura.
Volví al punto de partida,
cambié a Fernando Pessoa por Ruy Cinatti,
por Antonio Forte, por Mario Cesariny, por Manuel de Castro,
por Luis y Andrea. Fabrico proprio.
Sólo hubo una diferencia:
yo me acuerdo de lo que ocurrió la primera vez
que alguien abrió para mí una ventana en esta ciudad
y dijo, mira, solo ámala como si fuese a desaparecer,
en cualquier momento puede haber un terremoto.
¿Cómo alguien que pasó su juventud
mirando por una ventana así
pierde el brillo, se deja vencer?

Antes de decidir irme o quedarme,
¿qué puedo hacer sino seguir pidiéndome
a mí mismo
las cosas por favor?

 
FABRICO PRÓPRIO

Ano 2012. Chegar a Lisboa, pedir um trabalho, inventá-lo.
Tu agora explicas a minha vida diferente das outras
dizendo que eu acho que mereço tudo
feito com os pedaços de tantos corpos,
feito a mim próprio.
O que necessito e amo faz-se num instante.
Que difícil explicar isto.

Eu estava naquele quarto de Lisboa a dizer
Não posso amar quem não tem fé
Tu perguntavas o que significa isso?
Eu dizia: porque não fazes o possível para ter fé
para acreditar em algo que não vês, para nadar no rio?
Se não obedecer a deus contra os homens,
se não combater o meu corpo com mais violência,
vou tornar-me invisível
Amarás essa invisibilidade?
Agora sei distinguir entre os que vêem a cara do outro
e os que vêem a projecção de si mesmos.
Alguém disse Eu serei o primeiro a fazer-te mal
para que entendas que esta cidade também é real.

Recordei a nossa primeira casa alugada,
recordei a cozinha fechada por causa de um rato.
Noites de chuva, dormimos juntos
uma e outra vez, os carros estacionam dos dois lados da rua.
Às vezes o camião do lixo não consegue passar.
Então é preciso chamar o reboque.
Às vezes, é o teu carro que interrompe o camião.
Vestes-te depressa e mudas o carro de sítio
Que horas são?
Quantos camiões do lixo ainda me acordarão?
E o lixo não é o fio da minha vida?
O que une esse ruído insuportável que vem da cozinha
e esse ruído que me acorda todas as noites vindo da rua?

Aprendi que há seres que vivem protegendo-se:
a fronteira entre a sua casa e a rua
é como a fronteira entre a vida e a morte,
entre olhar e ser olhado.
Para mim é tudo o mesmo espaço.
Sou um estrangeiro, alguém a quem perseguir em silêncio.
Penso que se eles me vêem como uma fronteira
quem sou eu para me negar.
Se para ti funciona, eu abro-me ou fecho-me
um pouco mais de cada vez.

Eu disse este tempo é para mim, mas não o foi.
Este tempo é para nós, mas não o foi.
Um dia é um dia, mas não o foi.
Não é verdade que a cidade nos tivesse recebido bem.
Acontece que me julgam e dizem
Com o que fizeste deverias dar mais, explicar mais,
não medir nada.
Não explico a ninguém onde vivo,
o que faço aqui ou ali, como viajo, para quê,
o que é que se comemora hoje.

O primeiro cheiro do mar foi a gasolina, a navegação.
Eu também saí de um buraco
que se abriu sozinho.
Lisboa é um buraco, uma falta de memória
que pela primeira vez tem sentido.
Passei a minha infância a pensar na traça
que come o mobiliário, a roupa, o tecto.
Uma noite engulo-a e começa
a devorar-me por dentro: Falta-nos algum medo?
Quantas ideias diferentes sobre a reparação
existem neste momento no mundo?
É possível que tivesse conquistado a cidade muito depressa,
por isso agora salto para o vazio.

Desde que nos conhecemos nada mudou.
Eu aluguei um quarto em que prometiam
que havia escuridão completa, e não era verdade.
A luz entra, também o tempo.
Como definir a escuridão de que preciso?
De que serviria alugar outro lugar, queixar-me,
sentir menos luz, de que serviria se são os meus olhos,
se ninguém pode ver por eles?
De que serviria reconhecer que me enganei
ao não procurar mais?
Durante a minha juventude ensinaram-me
a dar a volta a tudo
Mas quem pode conquistar a sua vida
sem dar a volta a tudo?
Uma noite por semana decidi não dormir
para recordar os velhos tempos
em que nunca dormíamos.
Não será fácil encontrar seres como nós
tão absurdos, tão vazios de razões, tão vestidos.
Uma vida inteira dedicada a dizer o que não foi.

Esta cidade está longe de mim
mas isso não é razão para a deixar.
As casas de Lisboa estão ocas por dentro
tal como eu, à semelhança de palácios,
estar no seu interior é como estar na rua
evitando quedas.
Se caíres nesses buracos ninguém te levanta
nem volta a perguntar por ti.
Cheguei à cidade sem conhecer ninguém
e continuo sem conhecer ninguém.
Agora que todos têm amigos até no inferno
eu gastei o meu tempo a aprender a caminhar
à beira desse buraco.
Falamos sempre, com ou sem rede,
rede de seres que sabem o risco que corres
e podem ao mesmo tempo fascinar-se e salvar-se.
Esses que aí estão não entendem
o que é nascer no último andar de uma casa antiga
o que é nascer no cimo de um buraco.

Eu não preciso de dizer a ninguém Tenho o meu lado escuro.
Voltei ao ponto de partida,
troquei Fernando Pessoa por Ruy Cinatti,
por António Forte, por Mário Cesariny, por Manuel de Castro,
por Luis e Andrea. Fabrico próprio.
Só houve uma diferença:
lembro-me do que aconteceu na primeira vez
que alguém abriu para mim uma janela nesta cidade
e disse: olha, mas ama-a como se fosse desaparecer,
a qualquer momento pode haver um terramoto.
Como é que alguém que passou a sua juventude
a olhar por uma janela assim
perde o brilho e se deixa vencer?

Antes de decidir partir ou ficar,
que posso fazer senão continuar a pedir
a mim mesmo
as coisas por favor?

Traducción Manuel de Freitas

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